Museo de naufragios rescata leyendas e historias del mar

 

Abrió sus puertas  al turismo en Colonia

Se inauguró en Colonia el museo Naufragios y Tesoros, declarado de interés turístico por el Ministerio de Turismo. El edificio, ubicado en las cercanías del Real de San Carlos, incluye una reconstrucción tamaño natural de un barco pirata.

El museo se encuentra en la Calle de los Argentinos y Roger Balet, a 300 metros de la histórica plaza de toros. Se trata de una versión renovada y ampliada del que funcionara en Punta de Este hasta el año pasado.

Por sus características, puede hablarse de un museo único en Sudamérica. Incluye la reproducción tamaño natural de un antiguo galeón, de 35 metros de largo, que puede ser recorrido por sus distintas cubiertas para apreciar las condiciones de vida que tenían a bordo los antiguos navegantes.

Se trata de un emprendimiento privado de capitales españoles, realizado en un predio de media hectárea con más de 2.000 metros cuadrados edificados. Para comodidad de los visitantes, tiene un estacionamiento para 80 vehículos.

"Incorporamos microcines, cafetería, espacio para niños y una piscina que permite apreciar los trabajos de arqueología subacuática. Tiene además una zona dedicada a los rescates en Colonia y otra que muestra los que hicimos en Montevideo", dijo a El País el curador del museo, Rubén Collado.

Hay maquetas nuevas sobre barcos emblemáticos que se hundieron en el Río de la Plata, entre ellos el Graf Spee.

"Y por supuesto, los elementos originales que recuperamos de naufragios ocurridos en las costas uruguayas durante el siglo XVIII", añadió el buscador de tesoros.

FUTURO. "Mi tarea en el museo es la de asesor histórico, pero una vez que termine mi trabajo, me voy a dedicar al rescate del Lord Clive", señaló Collado, confirmando que su pasión por el buceo en antiguos naufragios continúa intacta, aún cuando ha dedicado la mayor parte de su vida a esa actividad

El Lord Clive es un barco inglés de cuatro puentes que se hundió frente a la Colonia del Sacramento en 1763, tras una cruenta batalla con los españoles que tuvo lugar el 6 de enero de ese año.

El episodio es considerado la primera invasión inglesa al Río de la Plata, aunque frustrada en este caso por la acción devastadora de los ejércitos españoles de la Colonia.

El Lord Clive, cuyo nombre original era HMS Kingston, había llegado al Río de la Plata al mando del capitán Robert Macnamara, quien comandaba una flota de poderosos barcos de guerra con la intención de atacar Buenos Aires. Su escala en Colonia frustró lo que podría haber sido una batalla que cambiara el curso de la historia.

 

FUENTES: UVM Y “EL PAÍS”

Fecha: 13/12/07

 

 

Piezas históricas navales sustraídas retornaron  de Bélgica y están bajo custodia

 

Ya están felizmente en Montevideo piezas navales históricas que habían sido robadas del lugar transitorio donde se hallaban depositadas para su conservación sumergidas en agua de la bahía. Son piezas de madera labradas que integran un lote de tres que habían salido a flote por efecto de la agitación de las aguas y fueron encontradas en la costa durante los trabajos de dragado para el proyecto de ampliación de la Terminal de Contenedores Cuenca del Plata. En efecto, la Terminal TCP está construyendo en la actualidad el muelle de 350 metros de largo -prolongación del actual de 288 metros- para lo cual contrató los servicios de dragado a la empresa belga Jan de Nul NV para dragar el pozo de 27 metros de profundidad por 350 metros de extensión y por 40 metros de ancho donde será levantado este muelle. Más aun Jan de Nul NV, empresa belga de dragados, actualmente se encuentra en la fase de rellenamiento de ese foso con arena traída del Banco Arquímedes.

Las piezas recuperadas conforman una parte del mascarón de proa de una embarcación española del siglo XVIII hundida en nuestras aguas.

Para sorpresa de todos, en esa devolución desde Bélgica, también retornó otra pieza - una pazteca de tres roldanas - de de 0.50 centímetros de alto por 0.40 de ancho, también de enorme valor histórico. Como se recordará dos de estas piezas bicentenarias habían sido sustraídas tiempo atrás, lo que llevó a que la empresa Terminal Cuenca del Plata formulara la enuncia correspondiente ante la Prefectura del Puerto de Montevideo.

Sobre este desagradable episodio, dimos amplia información el lunes pasado señalando la destacada actuación de las autoridades de la Prefectura del Puerto de Montevideo en su esclarecimiento y la enérgica acción de la jueza Dra. Vera Barreto.

Una de las piezas fue recuperada inmediatamente y la otra, que fuera enviada a Bélgica, retornó a Montevideo por avión este pasado sábado.

Sobre el suceso tan auspicioso por cierto que es la recuperación de estas piezas tan valiosas y que pone atrás la desgraciada acción delictiva, nuestra página mantuvo contacto con representantes de la Terminal Cuenca del Plata quienes confirmaron en primer lugar la recuperación de las piezas. Fueron además enfáticos en señalar que ningún integrante de la empresa fue responsable de ese hecho ni directa ni indirectamente. Por otra parte, esto ha quedado claramente demostrado en las diligencias oficiales llevadas a cabo por los funcionarios de la Prefectura del Puerto de Montevideo y por las autoridades judiciales participantes.

Las piezas recuperadas ya se encuentran sumergidas en agua proveniente de la bahía dentro de un recipiente especialmente construido a los efectos de su tratamiento y conservación, protegido por rejas, dentro de la propia Terminal de Contenedores TCP. Con las piezas retornadas vino también una pazteca o roldana, vaya a saber de qué nave antigua.

Se nos ha dicho que las características y peculiaridades de estas piezas, obviamente por haber estado bajo las aguas de nuestro puerto durante casi 200 años, exigen procedimientos especiales tendientes a su diagnóstico y estabilización. Estas operaciones ya han sido implementadas y ejecutadas en sus etapas primarias (conservación en agua, desalinización, análisis de contenidos de las maderas y estudios comparativos) según expertos.

Parte de este material lo rescatamos de la conferencia ofrecida días pasados por el Profesor Dr. Manuel Martín Bueno.

En este acto el Profesor Martín Bueno señaló, según informe del Dr. Juan Carlos Oribe Stemmer, que el mencionado mascarón de proa podría pertenecer a la corbeta española "La Atrevida". Esta embarcación formaba parte de la expedición del Brigadier Malaespina entre los años 1779 y 1804 y que fuera hundida por los españoles para evitar su caída en manos de los ingleses durante su invasión en febrero de 1807. Si así fuera, su valor patrimonial sería de relevancia.

Todas las piezas recuperadas fueron recibidas por la Prefectura del Puerto de Montevideo y al promediar la tarde del sábado fueron entregadas a los responsables de la Terminal Cuenca del Plata.

 

FUENTE: EL PAÍS DIGITAL

FECHA: 11/09/2007

 

Depredación arqueológica: joyas submarinas en riesgo

 

Dos hurtos de piezas históricas marítimas de enorme valor pusieron en evidencia la precariedad del control que se tiene sobre estas antigüedades. Algunas de ellas son de la Armada Real Española y el mortero robado en Colonia es del siglo XVI.

Ayer volvieron a Uruguay el mascaron de proa de un navío de guerra de la Armada Real Española que estuvo 200 años sumergido y que fue hallado durante las tareas de dragado de la Terminal Cuenca del Plata y también una vigota, que es una gran pieza redonda de madera por donde se pasaban las cuerdas del barco. Ahora se espera que una tercera pieza sea devuelta a Uruguay.

Fueron robadas el 16 de julio de un depósito donde se les hacía un trabajo de recuperación. Quien los hurtó fue el mismo ingeniero belga que estaba a cargo del dragado. El ingeniero los había enviado a Bélgica por avión. Ahora volvieron a manos de Prefectura, aunque el ingeniero que los robó quedó en libertad luego de declarar ante la jueza Aída Barreto.

EN COLONIA. Por su parte el intendente de Colonia lamentó el robo de la culebrina histórica de la sede de Prefectura de Colonia. El intendente Walter Zimmer, dijo que tomó conocimiento de la mala noticia en Antigua Guatemala donde se encontraba de gira. Calificó como "insólito" el hecho, por haber sido cometido en una dependencia de la Armada, y por el enorme valor patrimonial que significa. La culebrina es un mortero de bronce de 1,60 metros del siglo XVI, cuyo valor como antigüedad fue estimado en U$S 300.000. La culebrina fue hallada cuando se dragaba el puerto el 13 de agosto. Un día antes había sido encontrada una bombarda. Se trata de un cañón que pesa 300 kilos. Se estima que ambos pertenecían a la misma embarcación corsaria que por esas épocas fue hundida en la zona.

Mientras tanto, el Consejo Honorario del Barrio Histórico junto con la dirección de Patrimonio elaboran un protocolo de atención para la bombarda, que fuera hallada por funcionarios de Hidrografía, cuando dragaban en la bahía de Colonia. La culebrina, desapareció la madrugada del martes, cuando una tormenta azotaba Colonia. El lugar donde se encontraba, en planta baja de la prefectura local, es de fácil acceso y aprovechando la falta de custodia, desconocidos consiguieron dar el golpe. Al momento todos los funcionarios de Prefectura, y los vecinos de la calle Florida, que viven frente al local fueron interrogados por si pudieran haber visto algo. También se indagó a coleccionistas y propietarios de fundiciones por si los ladrones intentaran venderla, pero esto no arrojó resultados positivos por el momento.

300: es el peso en kilos de la pieza de artillería que no se robaron. El mortero de bronce que se llevaron pesa menos: entre 30 y 40 kilos

 

Fuente: Diario “El País”  - Montevideo

Fecha: 10/09/07

 

POLÉMICA POR  PATRIMONIO SUB ACUÁTICO SE REACTUALIZA       (2ª parte)

 

La zona de la discordia

Según Rubén Collado, la embarcación "Nuestra Señora de Loreto" se encuentra a 100 metros de la terminal de contenedores, bajo cuatro metros de fango. El buscador de tesoros asegura que la ampliación de la dársena afectará un área arqueológica sensible, aunque para los técnicos de TCP, el barco no existe. Los arqueólogos tampoco pudieron constatar otros naufragios denunciados por Collado.

ELEMENTOS RECUPERADOS POR RUBÉN COLLADO

Cañón y balas

Municiones de diverso calibre que pertenecieron a distintas piezas de artillería. Al cañón se lo bautizó "Adán", por ser el primero.

Ancla de Fe

La más grande que se transportaba a bordo y la última esperanza que tenían los marinos de ponerse a salvo ante una tormenta.

Crucifijo de oro

Una muestra de la religiosidad imperante en las tripulaciones de la Real Armada. Una pieza que sorprendió a todos.

ELEMENTOS RECUPERADOS POR CUENCA DEL PLATA

Motón

Utilizado para deslizar los cabos con los que se trincaban las velas y se ajustaban los aparejos de las embarcaciones.

Vasija

Un elemento frecuente en las bodegas de los buques de guerra y carga, que servía para almacenar todo tipo de víveres y elementos.

Mascarón de proa

Fragmento de una talla de madera que representaba a un león rampante, típico en los barcos de guerra de la Armada Real.

EL PRECIO DE DESOBEDECER LAS ÓRDENES DEL REY

FRAGATA. Nuestra Señora de Loreto era una robusta nave de guerra de 600 toneladas, 40 cañones, 47 metros de eslora (largo) y 16 de manga (ancho).

TRIPULACIÓN. En su último viaje transportaba una dotación de 300 hombres rumbo al puerto de El Callao, en Perú, siguiendo la ruta del Estrecho de Magallanes, con órdenes expresas de no recalar en un puerto intermedio, algo que ocurría frecuentemente con el pretexto de cargar provisiones u otras mercancías.

CARGA. Traía en sus bodegas unos 20.000 litros de brandy y una considerable cantidad de azogue (mercurio), que se utilizaba para extraer el los metales en las minas de oro y plata, elementos que en buena medida se recuperaron en las operaciones de rescate que se practicaron en los dos siglos siguientes al naufragio. Si bien cumplía una "misión secreta", la rotura del palo trinquete a la altura de la ciudad argentina de Puerto Madryn, sumado a la falta de víveres y agua, hacían imposible que continuara su viaje, lo que llevó a que su capitán, Diego Guiral, contraviniera las órdenes reales y recalara el 27 de mayo de 1792 en Montevideo, luego de 3 meses de viaje.

NAUFRAGIO. Horas después de arribar al puerto, se declaró un fuerte temporal con una crudeza pocas veces vista, que no le permitió desembarcar, por lo que debió soportar la tormenta anclada en el medio de la mar. El día 29 de mayo, golpeó la temida zona rocosa conocida como "Punta de San José", frente al Club Neptuno, perdiéndose allí para siempre. El comandante del Apostadero, Antonio de Córdoba y Lasso, describió la magnitud de la tormenta: "Este ha sido, señor, un temporal que no han visto los nacidos, y los tres días de él, tres días de juicio. Pedían `Socorro` la Loreto y cuantas embarcaciones había fuera, y a ninguna se podía socorrer, porque la mar eran montañas y el viento se llevaba las gentes".

ZONA. En su momento, el sitio estaba a una distancia mucho mayor, pues con los años la ciudad le fue ganando terreno al mar, por lo que muchos marinos perdieron la vida intentando ganar la costa a nado o en botes que también se perdieron entre las olas.

 Fuente: ANDRÉS LÓPEZ REILLY, EN EL PAÍS DIGITAL

 

POLÉMICA POR  PATRIMONIO SUB ACUÁTICO SE REACTUALIZA        (1a. parte)

 

Reflotan polémica sobre la "Loreto" y otros buques naufragados

Arqueólogos. Afirman que el barco, por el que el Estado pagó, no está en el lugar indicado

Un estudio asegura que "Nuestra Señora de Loreto" no está en el lugar denunciado. Rubén Collado afirma lo contrario y sostiene que, con el avance de la terminal de contenedores, será "tapada por el cemento" con otros naufragios históricos.

La ampliación de la terminal de contenedores del puerto de Montevideo era una materia pendiente del país, y una exigencia que impone el tráfico comercial del Mercosur. Sin embargo, durante años un mojón silencioso obstaculizó el avance de las obras: un barco español, naufragado en 1792, cuya existencia fue denunciada por el buscador de tesoros Rubén Collado en 1986.

Cuando Collado anunció el hallazgo, el Estado respondió de forma inmediata declarando el casco "Patrimonio Histórico Nacional", aún sin haberlo visto, y estando cubierto al menos por tres metros de fango.

Nadie pudo desde entonces, ver ese "patrimonio", ni sacar provecho de él.

Lo más controvertido fue que el casco quedó afectado por una ley que no permite "alterar" el estado de los bienes declarados "patrimonio histórico". Por ello, Collado inició un juicio al Estado por incumplimiento de un contrato que había firmado con Prefectura para recuperar el barco. Dieciséis años después, la Justicia le dio la razón al particular, al que el Estado, todos nosotros, tuvo que pagarle una suma cercana al millón de dólares.

A mediados de los `80 Collado recuperó cerca de 600 lotes de la zona ubicada entre la dársena de contenedores y la Escollera Sarandí: un ancla, un cañón, balas, zapatos, botellas, cerámicas, un crucifijo de oro, un anillo de plata y una bacía de barbero como la que utilizaba el Quijote como yelmo, entre otros elementos que sorprendieron por su buen estado de conservación.

Una vez que comenzó el juicio, los objetos pasaron a manos de la Comisión de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Nación, que nunca les hizo tratamiento de conservación, por lo que muchos se deterioraron o se perdieron para siempre.

ARQUEÓLOGOS. La oportunidad de hacer un hallazgo de valor en el área fue totalmente descartada por los responsables del estudio de impacto arqueológico realizado en el marco de la obra de extensión del muelle de escala y ampliación de la playa de contenedores de Terminal Cuenca del Plata (TCP).

El documento tiene más de un año de elaborado pero fue presentado este jueves por el licenciado en arqueología Roberto Bracco y el catedrático español Martín Bueno, quienes aseguraron que no existe ningún buque histórico en el área de referencia. Concretamente, sostienen que Collado mintió al denunciar la existencia de la "Loreto" y de otros barcos frente a la actual dársena de contenedores.

"A través de la intervención directa realizada en el área asignada a la ubicación de Nuestra Señora de Loreto se alcanzó el techo de roca a cota -5/ -6 metros. Esto último demuestra, más allá de los resultados instrumentales y de lo observado por medio de las intervenciones directas, que la configuración geológica no permite que se encuentre en dicho lugar el casco íntegro de la fragata española, sin sobresalir notoriamente por el pelo del agua", sostiene el informe.

El registro instrumental realizado indica la presencia de "un conjunto de elementos menores", esparcidos y desagregados en el lecho marino, y que la zona es un área de "desechos" de diferentes épocas.

Allí se hallaron muchos elementos durante las prospecciones realizadas por estos profesionales, entre otras cosas botijas y motones por los cuales pasaban los cabos con los que se trincaban las velas de las antiguas embarcaciones, así como un fragmento de un mascarón de proa (originalmente un león rampante), como los que llevaban los barcos de guerra de la Armada Real española.

DURA RÉPLICA. Collado ya nada tiene que ver con la "Loreto", pero las acusaciones de Bracco y Bueno no lo dejan bien parado.

Consultado por El País, el buscador de tesoros cuestionó que ambos profesionales trabajen para TCP. "Nadie duda que la terminal se tiene que ampliar. Lo necesita la empresa, el país y la región. Y es claro que la `Loreto`, declarada Monumento Histórico Nacional, siempre fue un problema. Pero no se puede avanzar de esta forma, en base a mentiras", respondió Collado.

El buscador de tesoros cuestionó muchos aspectos del estudio de impacto arqueológico.

Dijo, por ejemplo, que se utilizaron caños de unos tres metros para llegar al casco, introduciendo un buzo en su interior, luego de vaciarlo con una sorbona que aspira el barro. Sin embargo, sostuvo, se aprecia en las fotografías que acompañan al informe que los tubos se introdujeron menos de dos metros en el lecho marino, cuando según Collado, el casco tiene por encima unos cuatro metros de fango.

El buscador de tesoros dijo que en 1991, estando el juicio en marcha, un equipo de buzos de la Armada trabajó durante varios días en el área para avalar sus dichos, y que tiene un documento firmado por un escribano de Prefectura que certifica la existencia del casco.

También se mostró molesto por la actitud de Martín Bueno, a quien, dijo, se lo puede ver en un vídeo de mediados de los `80 elogiando el estado de conservación de los lotes por él recuperados.

El hecho de que los elementos se encontraran "protegidos" por una gruesa capa de barro, que impide la acción destructora de los microorganismos, permitió que se realizaran sorprendentes descubrimientos: zapatos de marino y botas de caballero en perfecto estado de conservación, un jarrón con carozos de aceitunas en su interior y una olla que despedía olor a guiso si se le raspaba el fondo, luego de 200 años de haberse perdido en las turbias aguas del Río de la Plata, indicó.

Collado dijo que "por lo menos hay seis barcos en la zona" y que Roberto Bracco "no sólo nunca buceó", sino que además "trabajó en el pasado para los buscadores de tesoros". También indicó que tiene un reclamo judicial por otro barco histórico, "La Visitación", que se "encuentra a unos 150 metros de la `Loreto`, apuntando hacia la bahía, dentro de la dársena de contenedores".

Las cifras

215 son los años que han pasado desde el naufragio de la "Loreto". Desde entonces, el barco no ha dejado de ser noticia.

600 son los lotes que rescató Rubén Collado en la década del `80, muchos de los cuales se deterioraron o perdieron para siempre.

 

Fuente: ANDRÉS LÓPEZ REILLY, EN EL PAÍS DIGITAL

FECHA: 30/08/2007

 

Con valor histórico y patrimonial

Juan Antonio Varese

 

La mayor parte de los hallazgos arqueológicos subacuáticos que se realicen cerca de la bahía de Colonia, así como los ocurridos en las cercanías de la bahía de Montevideo o en la bahía de Maldonado, son de gran valor histórico porque tienen relación directa con su historia.

 

Un barco hundido lejos de la costa o de las rutas de aproximación a los puertos puede o no tener que ver con la historia del lugar, pero un barco hundido en las inmediaciones de un puerto (y más si se trata del de Colonia en el puerto deportivo, que tiene muy poco calado) de seguro que tiene que ver con la historia del lugar.

 

Las piezas rescatadas del agua (océano o río) tienen gran valor arqueológico. Según el lugar donde fueren rescatadas hay que tomar en cuenta el estado de conservación y evitar que las piezas de metal se desintegren al quedar en contacto con el aire.

 

Seguramente la bombarda que tiene una identificación con la palabra "portugueza", se mantenga en buen estado porque el agua de río es dulce y no se desgasta tanto como las piezas que están en las aguas oceánicas.

 

No resulta fácil calcular el valor económico de piezas rescatadas. Pero se da la paradoja de que valen mucho si se encuentran pocas. Si se hallaran 10 monedas de oro valdrían mucho, pero si se encontraran 10.000 valdrían unitariamente mucho menos.

 

Las bombardas en sí no tienen gran valor económico, pero tienen un incalculable valor histórico y patrimonial.

 

Fuente: Diario “El País”

Fecha: 17/08/07

 

Hallan otra pieza de artillería en Colonia

 

 

Detuvieron dragado en el puerto para buscar otros objetos

Apareció otra pieza de artillería en el Río de la Plata. Sería de la misma embarcación a la que pertenecía la bombarda que se encontró el lunes. El hecho hizo que se suspendiera momentáneamente el dragado que se está realizando en el puerto deportivo de Colonia.

Los funcionarios de la Dirección de Hidrografía se encontraron con esta pieza a media mañana de ayer y los investigadores no salen de su asombro debido al valor de las piezas encontradas.

El nuevo hallazgo fue identificado en principio como un cañón corto, que podría haber sido ubicado en la proa de la fragata portuguesa Keen Mann IV. Mide 84 centímetros de largo y 27 de ancho, tiene una boca pequeña y está fundido en cobre, al igual que la pieza de artillería desenterrada del fondo del río el lunes. No tiene ninguna inscripción.

La bombarda de bronce que apareció el lunes llevaba la inscripción de la fragata portuguesa Keen Mann IV y estaba fechada en 1818.

La pieza encontrada ayer durante las tareas de dragado se encuentra, también, en perfecto estado.

Ambos hallazgos son considerados como los más importantes que se hayan concretado en la Colonia del Sacramento.

Durante todo el día de ayer los técnicos recogieron datos sobre las piezas. No se descarta que en la zona pueda haber más elementos como estos. Por eso se decidió parar el dragado en ese lugar.

Tanto la bombarda como el cañón permanecen a bordo de la draga de la Dirección Nacional de Hidrografía. De acuerdo a las recomendaciones de los técnicos, fueron colocadas dentro de un tanque con agua del río, para evitar que se deterioren. Es mejor conservarlas en agua y no al aire libre.

En las próximas horas se determinarán los pasos a seguir y no se descarta que puedan realizarse excavaciones en el lugar.

Los comentarios de los entendidos sobre los hallazgos son contundentes: "una joya con un significado notable".

 

Fuente: Diario “El País”

Fecha: 15/08/07

 

Descubren en Colonia antiguo campo de batalla

 

Se trata de la batalla de San Pedro, ocurrida el 7 de junio de 1807.

Especialistas encontraron vestigios de un sangriento combate que se libró entre soldados ingleses y partidarios de la corona de España. Se trata de la batalla de San Pedro, ocurrida el 7 de junio de 1807.

Colonia del Sacramento – Durante años, los pobladores de Colonia jugaron con extraños objetos de plomo encontrados en la Pampa charrúa. Lo que no sabían esos habitantes es que los vestigios se trataban de una guerra napoleónica librada hace más de doscientos años en medio del Río de La Plata.
Es que, merced a labranzas e inclemencias, las pacíficas pasturas, repletas de balas y proyectiles, devolvieron poco a poco el estruendo de una sangrienta batalla que enfrentó, hace dos siglos, a más de mil de soldados ingleses y a otros tantos partidarios de la corona de España, aliada al emperador francés Napoleón Bonaparte (1769-1821).
Javier Pessio, un ganadero de 37 años, se acuerda de “estas bolas extrañas que había en todas partes”, desperdigadas en las tierras de su finca paterna, muy cerca de Colonia del Sacramento, una ciudad fundada en 1680 en la estratégica desembocadura del Río del Plata que separa Uruguay de Argentina. “Nos hacía reír, jugábamos con todos estos objetos sin tener ni la menor idea de su importancia. Ahora sé que hubo muchos muertos y no me atrevo más a andar por ahí de noche”, confesó Pessio.
El año pasado recién apareció por la zona un historiador que residía en los alrededores, que alertado por la extraña cosecha de ese campo no tardó en darse cuenta de que ése era el sitio de la denominada Batalla de San Pedro, por el nombre del curso de agua vecino, que tuvo lugar en la madrugada del 7 de junio de 1807 en un vano intento de los ingleses por conquistar las colonias del nuevo continente. 

“Fue una matanza que se saldó con más de cien muertos en menos de media hora. Los invasores habían mandado un comando de elite mientras que los españoles tenían tropas sin experiencia que recién habían sido reclutadas”, contó el historiador Diego Lascano, de 44 años.
Los aliados de Napoleón –milicias autóctonas y un puñado de franceses–, “sin duda huyeron corriendo” ante los terroríficos soldados de infantería del 95º regimiento británico, futuros héroes de Waterloo”, prosiguió el historiador al subrayar las duras condiciones de combate.
Sacudidas por el viento, las balas de las carabinas apenas recorrían 70 metros, por lo que era necesario recargar regularmente la pólvora en el cañón de los mosquetes, a un ritmo de tres tiros por minuto.                         
Para Lascano, el botín de municiones y otras insignias de uniformes aparecidas en el campo cerca de Colonia ofrece la posibilidad de una “reconstitución” inédita, que permite “describir los movimientos de los soldados, saber de dónde venían estos combatientes, conocer mejor el armamento”.
De hecho, el equipo científico que dirige el historiador comparte su entusiasmo: “Este terreno de investigación es único, es el único campo de batalla de las guerras napoleónicas que quedó sin tocar en el hemisferio sur”, señaló Virginia Pereira, una arqueóloga uruguaya de 29 años que busca una eventual fosa humana.
El caso es que las otras invasiones británicas –de Montevideo a Buenos Aires– no pueden revelar sus secretos, sellados bajo el cemento de las ciudades que enterraron todo rastro de los combates.

Con el apoyo financiero de una fundación bancaria y de la embajada británica de Uruguay, se harán ahora importantes excavaciones en la zona, dotadas con un presupuesto de 8.000 dólares, con la esperanza de abrir un museo. Desgraciadamente, de las abundantes cosechas de plomo, los campesinos no conservaron más que una decena de objetos. La mayoría se fundió para hacer plomadas de pesca, otros simplemente se tiraron.
Incluso, la estrella de esta colección, una bola de cañón de tres kilos, casi intacta, propulsada por el famoso Six-Pounder inglés, contribuyó por años a la felicidad de un deportista aficionado de la región, entusiasta lanzador de pesas.

Fuente:Perfil.com

 

 

FARO DE COLONIA DEL SACRAMENTO  CUMPLE 150 AÑOS

 

 Características Técnicas

FARO COLONIA DEL SACRAMENTO

Número consecutivo e internacional: 146 G0756

Ubicación: Río de la Plata

Lat. S Long. W: 34ª28`22``// 57ª51`06``

Estructura : Torre circular de mampostería

Elevación sobre el nivel del mar: 34.0 Alcance Nominal en millas náuticas: 6.4, Alc. Geogr. 16.

 

Historia del Faro

 

La historia del Faro comienza a fines del siglo XVII pero no como faro sino como el convento de San Francisco. 

 

Construcción Portuguesa de 1695 bajo orden de los terciarios franciscanos; con paredes de piedra y cal de alrededor de 90cmts de ancho; cal cuyos pólipos la identifican como traída de Río de Janeiro. No obstante otros historiadores ubican su construcción original en 1683.

 

Este convento fue destruido en momentos en que Colonia; luego de un sitio de un año; cae una vez más en poder de España (1705) ; pero a pesar de la destrucción queda uno de los muros, el exterior; que es el mas antiguo del país.

 

Por una serie de planos de la época; se sabe que a los frentes de este histórico monumento hubo desde mediados del siglo XVIII una capilla venerando a Nuestra Señora de la Concepción, al que pertenecen los cimientos y el falso atrio que quedó entre el adoquinado de la calle.

 

En 1793 corriendo el mes de noviembre; se destruyó parte del Convento a causa de un incendio de comienzos desconocidos y allí se plantea el problema de los españoles: si restaurar ésta o la Iglesia Matriz. Finalmente Rodríguez Cardozo toma la restauración de la Matriz; estudiando sus torres, techo y sacristía; El Convento no se utiliza hasta 1857 cuando se levanta el Faro, vigía permanente de los navegantes que entran y salen de Colonia.

 

Hasta ese momento los navegantes que cruzaban frente a estas costas se orientaban por un fanal que había sido colocado al tope de una de las torres de la Iglesia Matriz, en agosto de 1785, que se mantenía con un impuesto de medio real por habitante.

 

 En 1857 se acondiciona el Faro y el Sr. Michel Elgue instala la primer máquina que comienza a prestar servicios el 24 de enero de ese año.

 

Sus datos técnicos señalan que tiene una altura de 34 metros sobre el nivel del mar y un alcance lumínico de ocho millas.

 

Su intensidad luminosa es de 620 candelas y su característica es de un destello rojo cada nueve segundos.

 

Funciona con un sistema de válvula solar y un sistema de llama abierta producida por gas acetileno. Desde entonces (1857) las instalaciones sirvieron  como cárcel para presos políticos; lazareto en epidemias de cólera y viruela e incluso más hacia nuestros días se instaló un restaurante.

 

El 1º de agosto de 1873 a las 22:00 horas se incendió la farola en momentos en que el cuidador Sr. José Otondo limpiaba las lámparas de kerosene de la torre; al explotar una de ellas se prende fuego la escalera y toda la armazón de madera. A pesar de la valerosa actuación de Ambrosio Ollola que subió por el costado de la torre con una soga;y logra bajar al infortunado farero este  muere dos horas después.

 

En 1918 el Sr. Modesto Feal, peón del Faro se arroja de la parte superior; cayendo al pie de ella. Desde 1933 se halla bajo la jurisdicción de la Armada Nacional,dependiendo sel Servicio de Iluminación y Balizamiento (SERBA) .

 

Las dos muertes ocurridas en el Faro hicieron que en un tiempo los lugareños lo denominaran" La Farola Trágica".

 

Fuentes: SERBA, portalx.com.uy. y propias.

Fecha: 22/01/07     

 

 

PROXIMAS CONFRENCIAS DE LA ACADEMIA DE HISTORIA MARITIMA Y FLUVIAL

Las disertaciones que se realizarán en su  Sede Social “Museo Casa de los Ximénez”, Rambla 25 de Agosto de 1825 580.

 

Las conferencias a exponer serán las siguientes:

Jueves 23 de Noviembre 18:00 horas  

Expediciones y viajes marítimos    germánicos inéditos que  recalaron en Montevideo en el Siglo XIX:

III. El viaje de Friedrich von Weech durante la ocupación brasileña y su crónica de Montevideo(1825);

IV. La expedición antártica ballenera y foquera de Eduard Dallman a bordo de la GRÖNLAND (1873-1874):

V. La expedición científica de Georg von Neumayer a bordo del buque oceanográfico GAZELLE (1874-1876);

VI. La expedición comercial austrohúngara de Arthur  Müldner a bordo de la ALBATROS y su crónica de Montevideo (1886);

VII. El viaje del comerciante Moritz Schanz a bordo de la PORTO ALEGRE y su crónica de Montevideo (1890)”

 

A cargo del Académico Doctor Carlos A. Bauzá

 

“Testimonio de un náufrago inglés durante la Cisplatina”                      

 

Académico Escribano Juan Antonio Varese

 

“50 Años de la Incorporación de los PBM Martin Mariner a la

 

                                               Aviación Naval”

 

  Miembro Supernumerario Sr. Nelson Acosta.

 

Fuente: Academia de Historia Marítima y Fluvial

Fecha: 23/11/06 

 

HISTORIA MARITIMA

 

Ya está a la venta el libro "Historias del Uruguay Marítimo del Siglo XX"

Informamos a la Comunidad Portuaria interesados en la adquisición del Libro de Juan Pedro Gilmes "Historias del Uruguay Marítimo en el Siglo XX" que se dispone de volúmenes para la venta con el precio de presentación $300, al mercado será lanzado con un precio sensiblemente mayor $450.

Es una buena oportunidad para acceder a un libro ameno, con excelente información sobre las historias de naufragios y tragedias en nuestras costas en el presente siglo.

En Historias del Uruguay Marítimo en el Siglo X, Gilmes rescata acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva de los uruguayos, como los episodios que acontecieron a las naves Montevideo y Maldonado , que pusieron al país en el tapete de las noticias bélicas durante la Segunda Guerra Mundial.

Para su adquisición comunicarse con Elena Liberti Telef.:1901 436, Ruben Siboldi Telef.:1901 365 y Enrique Ardito: Telef. 1901 591.

Póngase en contacto con Torre del Vigía a torredelvigia@movinet.com.uy

Academia de Historia Marítima y Fluvial

 

Casa de Manuel Ximénez y Gómez

Ubicada en la Rambla Portuaria frente a Las Bóvedas, en esta casa se evoca a Montevideo como plaza fuerte y puerto de mar.

Su antiguo propietario, Manuel Ximénez y Gómez, llegó a Montevideo hacia fines del siglo XVIII, dedicándose fundamentalmente al ramo de panadería y almacenaje.

Posiblemente hacia 1819, en la época de la dominación portuguesa de la Provincia Oriental, el comerciante español mandó construír la casa. Varios ilustres visitantes montevideanos se alojaron en ella, entre ellos el sacerdote Juan Mastai Ferreti en 1824, que sería posteriormente el Papa Pío IX, y al Duque de Saldanha, que fuera Presidente del Consejo de Ministros de Portugal.

De considerables dimensiones, las dos plantas rematan en un clásico mirador. La fachada tiene una gran sobriedad, al igual que su interior. En claro su estilo neoclásico del primer cuarto del siglo XIX.

Perteneció luego a Francisco Aguilar, a Adolfo Pastori, y más tarde a Jaime Cibils y sus descendientes. Convertida en casa de inquilinato, fue expropiada por el Estado en 1946 y restaurada, pasó a depender del Museo Histórico Nacional. Desde 1995, en su planta baja (en donde destacan la capilla y los patios) funciona la Academia de Historia Marítima y Fluvial.  Contacto: Rambla Veinticinco de Agosto de 1825 Nº 586 – CP 11100 - Montevideo - Uruguay - (+598 2) 915 8705

 

Enlaces de interés sobre museos e Historia marítima

§         Vea  Aviación Naval en Memorias del Tiempo de Vuelo (clic aquí)

 

 

 

§          Academia de Historia Marítima y Fluvial (clic aquí) – (requiere contraseña)

§          Historia de la Prefectura Nacional Naval (clic aquí)

§          Página de la Aviación Naval en Memorias del Tiempo de Vuelo (clic aquí)

§          Museo Naval de la Armada Nacional (clic aquí)

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