Mares en peligro

 (por JUAN ORIBE STEMMER, ex Director del Instituto Nacional de Pesca)

El mar y la atmósfera son los dos grandes espacios compartidos, el ejido, del planeta. El ser humano ha conseguido, en relativamente poco tiempo, dañar seriamente ambos espacios.            Es aleccionador, que el agujero de la capa de ozono sea causado por las emisiones de CFCs, un producto químico considerado en su momento como especialmente "amistoso" para el ser humano. Ahora sabemos que desencadena procesos químicos que reducen la capa de ozono, principalmente sobre el Polo Sur. Resultado: un aumento en la cantidad de radiaciones ultravioletas que impactan la superficie del planeta. La Humanidad consiguió ponerse de acuerdo y en 1987 suscribió el Protocolo de Montreal que prohíbe la producción de los CFCs más peligrosos.                                                                                                             Los océanos abarcan el 71% de la superficie de nuestro planeta. A pesar de sus enormes dimensiones y de su compleja dinámica, hemos llegado a un punto donde aproximadamente el 40% de los océanos se encuentra severamente afectado por la actividad humana.                       Esa es la conclusión de un estudio elaborado por Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecología de la Universidad de California, en Santa Bárbara. Un equipo compuesto por científicos de una amplia variedad de institutos, organizaciones no gubernamentales y agencias gubernamentales, consideró con un enfoque de conjunto a las principales actividades humanas que afectan el medio marino. En lugar de examinar el efecto de cada una de las actividades individualmente, o de analizar cada ecosistema por separado, se estudió la combinación de todas esas influencias humanas en todo el océano.                                                                                                El proyecto tiene varias limitaciones: los mapas disponibles son incompletos, muchas de las actividades humanas que presionan el entorno no son bien conocidas y la información accesible con frecuencia es limitada. Uno de los principales investigadores señaló que los mapas serán completados a medida que aumente el conocimiento sobre las diferentes comarcas oceánicas. Sin embargo, los resultados ya sugieren algunas conclusiones importantes.                           La primera es que son muy pocas las regiones marinas que aún no han sido afectadas. Las más perjudicadas por la acción humana incluyen el mar del Norte, los mares de la China, el Caribe, las aguas frente a la costa del océano Atlántico de América del Norte, el Mediterráneo, el mar Rojo, el golfo Pérsico y el mar de Bering. Nuestra región, el océano Atlántico sudoccidental, se encuentra entre las que muestran un impacto medio o medio alto. A pesar de ello, existen puntos donde el impacto humano es más importante en las aguas más próximas a la costa y, también, en el Río de la Plata, como lo comprobaron las investigaciones del proyecto binacional FREPLATA. La segunda conclusión es que una determinada región acuática puede sufrir el impacto combinado de una variedad de actividades. Así, en las regiones costeras convergen la pesca, la ocupación del litoral, el vertimiento de desechos, los derrames de sustancias perjudiciales y la contaminación más difusa. Estas actividades, primero, deterioran los ecosistemas y, segundo, interactúan, generando procesos que, muchas veces, incrementan el impacto dañoso de cada una de ellas. La buena noticia es que existen los instrumentos científicos y políticos para enfrentar esas amenazas al medio marino. Pero ¿tendremos la voluntad política para aplicarlos eficazmente?

FUENTE: ELPAÍS DIGITAL

Fecha: 22/02/08

 

BUQUES Y AMBIENTE: OPINIÓN DE JUAN ORIBE STEMMER

 

El transporte marítimo es una de las industrias más internacionales y también, que no es lo mismo, más globalizadas, que existen. Además es una de las mejor reguladas y controladas. A primera vista, ello puede parecer una contradicción.

Hemos sido condicionados para pensar que solamente el Estado de cada país, actuando aisladamente en su territorio, es capaz de supervisar eficazmente industrias o servicios. Sin embargo, en el caso de la actividad naviera, esa visión pueblerina o fragmentada -de alguna forma hay que llamarla- hace décadas que ha sido reemplazada por un enfoque más complejo y sensato. Los tiempos modernos marcan que se combina la cooperación entre los Estados en un nivel mundial, para la elaboración y aprobación de normas y estándares técnicos, con su aplicación a cargo de cada país. Ello a través de las autoridades marítimas de los Estados de la bandera del buque, del puerto o del que ejerce jurisdicción sobre el mar territorial y la zona económica exclusiva que atraviesan los buques.

El elemento clave de aquel sistema es la Organización Marítima Internacional (OMI). Actuando en ese foro global, los países han conseguido preservar un equilibrio entre una industria que opera, desde hace siglos, en un mundo globalizado, con sistemas de control regionales (caso del Convenio de París o de Rocram) o nacionales eficaces para la protección de la vida humana, los buques y sus cargamentos, en el mar.

A estas prioridades clásicas hace tiempo que se les agregó -con creciente énfasis- la tutela del medio ambiente marino, costero y portuario. Otro desarrollo es el papel que desempeñan las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección del entorno marino y costero -por ejemplo, en nuestro país, se puede mencionar a Urumepa.

La evolución de la economía mundial depende del acceso a servicios de transporte marítimo (incluyendo a toda la cadena de actividades vinculadas, desde puertos y sus servicios conexos, hasta los trámites aduaneros) adecuados y a costos razonables. Esto siempre ha sido así.

El desarrollo económico de nuestro país ha estado asociado, prácticamente desde el Reglamento para el Comercio Libre de 1778, con la expansión de un sistema mundial de transporte marítimo donde el progreso tecnológico y la competencia han tenido el saludable efecto de reducir sustancialmente la fricción de la distancia e integrarnos, cada vez mejor, en los mercados globales.

Por eso es que son tan importantes los puertos y las vías navegables.

El movimiento mundial de cargas transportadas por vía marítima aumentó de 2.504 millones de toneladas en el año 1970 a 6.758 millones en el año 2004. De ese total, los embarques de petróleo crudo pasaron de 1.109 millones de toneladas a 1.770 millones. El transporte por mar de las cargas "secas", pasó de 1.162 millones de toneladas a 4.443 millones, en el mismo período.

Todo esto se logró mejorando los servicios, bajando los costos para el usuario y reduciendo el impacto ambiental. Se estima que, hoy en día, el sector marítimo solamente representa el 10% de las fuentes de contaminación de los mares y océanos.

La comunidad marítima y portuaria, y la OMI, pueden proclamar con justificado orgullo que, a pesar de la expansión del comercio marítimo durante las últimas dos décadas, la contaminación marina se ha reducido significativamente.

No es poca cosa.

 

J. ORIBE STEMMER (en EL PAÍS DIGITAL)

Fecha: 12/10/07

 

URUGUAY BASE LOGÍSTICA REGIONAL (UBLR) 

 

Desde hace más de una década el Uruguay viene dando pasos importantes en el campo de la moderna logística y aspira constituirse en un centro de distribución para la región aprovechando las ventajas comparativas que dispone.

 

Por su parte, el sector exportador se propone duplicar las exportaciones en el año 2012 y el tránsito de mercaderías continúa en aumento con perspectivas de intensificar su ritmo. Todo ello renueva los esfuerzos para movilizar el sector logístico y responder a esa demanda potencial.

 

El país se encuentra en una ubicación geográfica privilegiada como salida oceánica de la Cuenca del Plata y por las características de sus costas favorables para el emplazamiento de los puertos.

 

La estabilidad política del país y sus condiciones institucionales ofrecen garantías al desarrollo de los servicios asociados a la industria logística. Al respecto, puede citarse la trayectoria y reputación en el cumplimiento de acuerdos internacionales, el respeto a las leyes y libertades públicas, el régimen de puerto libre del puerto de Montevideo y las leyes vigentes resultantes de la reforma portuaria de 1992, aplicables al sistema de puertos comerciales, y las legislaciónes sobre zonas francas y aduanera.

 

Dentro de ese contexto, el Gobierno encara una profunda reforma del Estado y de la gestión portuaria buscando potenciar sus resultados. Asimismo, se impulsan proyectos estratégicos de infraestructura de transporte con un enfoque integral e intermodal contemplando la participación de los distintos modos de acuerdo con sus afinidades y posibilidades. En tal sentido, se otorga prioridad a la rehabilitación del ferrocarril y al fortalecimiento del sistema portuario con miras a su posicionamiento “hub” regional.

 

Entre las acciones actuales de apoyo al sector logístico se destaca el “clúster” de logística y transporte desarrollado en el marco del Programa de Apoyo a la Competitividad y Promoción de Exportaciones de la Pequeña y Mediana Empresa (PACPYMES) del Ministerio de Industria y Energía con la asistencia de la Unión Europea. Su objetivo general es dinamizar la competitividad de la economía uruguaya a través del fortalecimiento de los mecanismos de clusterizacion, la capacidad exportadora y la internacionalización de sus PYMES. En esta iniciativa participan, entre otros, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Administración Nacional de Puertos, así como distintos actores del sector privado dentro de la comunidad logística.

Como resultado de la actividad de dicho clúster, a través de un proceso de interacción de actores públicos y privados, se realizó un diagnóstico con un aporte significativo al desarrollo del sector. El trabajo comprende un relevamiento de información y de opiniones que sustentan sus conclusiones proporcionando un orden metodológico y conceptual.

 

Existe una visión compartida del cluster de ver una oportunidad en el desarrollo del polo logístico Montevideo. Se plantea entonces en primera instancia el proyecto “polo logístico Montevideo” como plataforma del objetivo “Uruguay Base Logística Regional” producto del desarrollo de un “sistema portuario integral” con un criterio de coopetencia.

 

Esta oportunidad responde a un conjunto de factores concurrentes que estimularon la competitividad y el aprovechamiento de las ventajas comparativas del país (legislación portuaria y aduanera, calidad de los recursos humanos) y sus costas, como son las tendencias del transporte marítimo principalmente el auge de la contenerización y el aumento de tamaño de los buques porta-contenedores.

 

Dicha visión se ve reforzada por el reconocimiento del Gobierno de la industria logística como un sector clave en el desarrollo del país y el apoyo al clúster como instrumento idóneo para ese fin. A ello se suma la mayor comunicación y diálogo entre los actores públicos y privados.

 

La región MERCOSUR, por la escala del mercado ofrecido, constituye el ámbito para el desarrollo del sector logístico del país en función de su ubicación estratégica, lo cual exige una logística altamente competitiva.

 

El ambiente de confianza y comunicación que genera el clúster entre los diversos actores del sector es propicio para formar alianzas estratégicas que den solución integral a los requerimientos de la cadena logística. Se procura así estimular la cooperación y complementación entre empresas que permita ampliar su campo de acción y acceso al mercado.

 

Un hito relevante es la alianza estratégica “Montevideo Hub Alliance” (MHA) concretada en Uruguay para ofrecer un servicio “one stop shop” a sus clientes actuales y potenciales, cuyo objetivo es convertir a Montevideo en un “centro de distribución” para todo el MERCOSUR. Este   emprendimiento congrega a principales compañías de logística contando con el apoyo de autoridades nacionales y de la región, cuyo lanzamiento tuvo lugar el 29/03/07 en la Administración Nacional de Puertos (ANP) y en la Cámara de Comercio Suizo-Uruguaya.

 

Experiencias similares se encuentran en etapa de gestación en el área de las zonas francas, hechos concretos que dan muestra del resultado positivo de las distintas iniciativas desarrolladas en los últimos años, entre otras, Uruguay País de Tránsito, PROLOG y el Clúster mencionado.

 

Otros eventos actuales como el reciente Seminario Iberoamericano de Puertos realizado en febrero pasado en Montevideo (ANP–OEA-Puertos de España) y el próximo 30 de abril el 2°Congreso Latinoamericano de Ciudades Puertos (AIPPYC www.aippyc.org -RETE-TF-OEA-ANP) a realizarse en Punta del Este, promueven y fortalecen a la actividad logística contribuyendo con el objetivo Uruguay Base Logística Regional.

 

Entre las principales tareas identificadas donde se centra la atención del sector, están:

 

q       Adecuar la infraestructura de transporte terrestre (vial y ferroviaria) y la capacidad de operación portuaria en función de las características y requerimientos de la demanda para las distintas cargas permitiendo la expansión prevista de los servicios logísticos en forma competitiva.

q       Avanzar en la profesionalización del sector a través de la capacitación de los recursos de alta calidad disponibles, actividades de benchmarking, elaboración de estadísticas y uso de sistemas de gestión integral.

q       Asegurar que a partir de la reciente mejora del marco legal aduanero sigan prácticas simplificadas que favorezcan el comercio y el desarrollo del sector logístico.

q       Realizar actividades de marketing que ayuden a vender en el exterior la imagen Polo Logístico Montevideo (PLM) y Uruguay Base Logística Regional (UBLR), le impriman un “sello de calidad” y definan una Marca País. En una palabra, “salir a venderse” con vocación internacional, sin perjuicio de lograr una opinión pública favorable en el país.

 

A pesar de estos esfuerzos, el sistema de puertos e infraestructura de transporte es aún incipiente, lo mismo que la logística asociada, de frente al desafío que representa conquistar ese lugar de privilegio al que aspira el país en la región. Es necesario definir ese “sistema logístico” objetivo en forma integral y precisa, para instrumentarlo y lograr los niveles de capacidad y eficiencia que lo hagan competitivo para captar y operar la demanda potencial de cargas de la región.

 

Para avanzar en ese sentido, los próximos pasos requieren propuestas básicas y un aporte creativo en la formulación de la estrategia y el plan de acción del sector.

 

La moderna logística surgida como respuesta a la globalización, es una actividad concreta y un concepto aún impreciso que necesita definirse bien dentro de un marco legal (establecer límites, actores, actividades y competencias) y trabajar principalmente en procesos que hacen a la calidad y certificación correspondiente incluyendo seguridad y medio ambiente, así como en la coordinación y armonización de actividades y acciones. Esto, sin perjuicio de tomar las medidas necesarias para atender las debilidades existentes y las amenazas latentes.

 

Entre los procesos y acciones prioritarias está la capacitación para profesionalizar la actividad aprovechando la calidad de recursos humanos disponibles y difundir el conocimiento de la potencialidad logística del país creando una mística entorno al “Uruguay Logístico” como marca de calidad con el efecto multiplicador que implica para el desarrollo de la vocación logística y el crecimiento del sector.

 

En consecuencia, es urgente definir y conformar un actor orquestador neutral que actúe dentro de la comunidad logística promoviendo procesos, encauzando los distintos esfuerzos hacia objetivos nacionales de interés común y coordinando las acciones dentro de una estrategia concensuada.

 

En esa línea de acción resulta necesario hacer intervenir un instrumento paralelo y asociado al clúster, para integrarse y perfeccionarse, que establezca el componente institucional nacional necesario asegurando la continuidad y capitalización de los esfuerzos invertidos y potenciar sus resultados para la consolidación y desarrollo sostenible del “sector logístico” del país.

 

Esta tarea tiene por objeto definir una figura o actor específico que trabaje en la orquestación de los esfuerzos realizados por los distintos actores e iniciativas, facilitando la convergencia y organización de la actividad en una tarea participativa y corporativa donde confluyan los intereses públicos y privados, dentro de un clima de negociación y coopetencia.

 

Se plantea que dicha figura sea un actor de carácter mixto y autónomo apoyado institucionalmente por el Ministerio de Industria, Energía y Minas en donde se desarrolla actualmente el Programa marco del Clúster de Logística y Transporte, sin perjuicio de los lazos necesarios con otros organismos estatales como el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Administración Nacional de Puertos, y los actores privados clave.

 

El órgano asesor-orquestador que se propone para dar coherencia al sector y asegurar su desarrollo hacia los objetivos de referencia, tendrá por cometido coadyuvar con los organismos ejecutores correspondientes involucrados en la actividad logística y se ha convenido en denominarlo Instituto Nacional de Logística (INALOG).

 

El presente artículo constituye una síntesis del marco de referencia y propuesta de trabajo de un grupo técnico independiente, integrante del cluster de referencia, y que cuenta con el apoyo y asesoramiento de AIPPYC (*) como agente sin fines de lucro altamente especializado en el área portuaria, logística y de gestión del conocimiento.

 

Dicha propuesta ha sido recibida con interés por principales actores estatales y privados vinculados al tema (ANP, MIEM, MTOP, Cámara de Representantes, CALOG, Uruguay XXI, Unión de Exportadores, LATU, etc.) y se encuentra en trámite la solicitud de financiamiento para desarrollar un proyecto con ese fin.

 

 

Ing. Juan Terra

3/4/2007

                                  

(*)       AIPPYC Asociación Internacional de Profesionales de Puertos y

                                   Costas

            ANP                  Administración Nacional de Puertos

            MIEM                Ministerio de Industria, Energía y Minas

            MTOP                           Ministerio de Transporte y Obras Públicas

            CALOG              Cámara de Logística

            TF                    Asociación Transporte al Futuro (Argentina)

            LATU                Laboratorio Tecnológico del Uruguay

 

PROYECTO  PUERTO DE ULTRAMAR DE BARADERO

                      

 

En septiembre del 2003, la ONG “Centro de Estudios Sociales Arturo Jauretche” decidió reflotar la vieja idea de la instalación de un Puerto de Ultramar en Baradero (República Argentina), convocando a reuniones al Centro de Comercio e Industria, Sociedad Rural y Municipio de Baradero, conformando una Comisión de estudio de proyectos para un puerto de ultramar, en esta localidad en la margen del Río Paraná.

 

 Se basa la convocatoria para recomponer el antiguo proyecto, en la necesidad de generar puestos de trabajo, y en atención a la importancia creciente de construir nuevas bocas de salida del producido del Sector Granelero, sumado a las condiciones naturales de la zona, para construir un puerto de ultramar, posicionado es el estratégico punto geográfico dentro de la Hidrovía Paraná – Paraguay, en el kilómetro 245 del Paraná, con excelentes accesos fluviales, sin mayores costos de dragado y transbordos, contando con extensas márgenes sobre el río, para la expansión de zonas de atraque e inmensas superficies disponibles para la operación portuaria.

El 29 de junio del 2006 se firmó un Convenio para la prefactibilidad técnico – económica de un nuevo puerto de ultramar en Baradero.

Se comenzó el estudio del Proyecto con la búsqueda de antecedentes, fotos satelitales, datos topográficos, morfológicos, etc., es decir, todo aquello que de una forma u otra incide en el resultado final de una instalación portuaria como la que se idealiza.

Luego de concluidos estudios preliminares, pero de detalles indicativos, se recomienda la “alternativa Sur”, emplazada en el Km. 245 del Paraná, con un frente de atraque de 600 metros, con posibilidad de llevarlo hasta unos 3000 metros, en zona dinámicamente estable en la margen derecha del Río, en toda su extensión hasta la desembocadura en el Río de la Plata.

Se analizaron áreas de acceso, zonas de giro, radas de espera y frentes de atraque, lo que demostró que no es necesario el empleo de remolcadores, ni necesidad de dragados para mantener la ventajosa profundidad natural, que permite establecer un canal de unos 700 metros de solera con profundidades entre los 11 y los 30 metros.

El actual Canal Principal del Río tiene unos 150 metros de solera y pasa a 350 metros de la ubicación futura de los muelles proyectados.

Un prediseño de infraestructura prevé una capacidad de 55 mil toneladas de almacenamiento, 220 toneladas hora de acondicionamiento, 3200 toneladas de capacidad de carga a buque, pudiendo movilizarse unas 2 millones 200 mil toneladas año, solamente en graneles de producción agrícola, más unas 700 mil toneladas de operación con fertilizantes, y un número a determinar en otras cargas.

 

Análisis sobre Terminales portuarias en la Hidrovía .

 

En el tramo final del Paraná sobre la proximidad de su desembocadura en el Plata, son varias las que permiten ofrecer servicios de trasbordo en el enlace de la navegación de tipo fluvial con la de ultramar.

Zarate y Campana, han sido tradicionales puntos de encuentro de ambas navegaciones, sobre la margen del Paraná, ya dentro del área del Delta.

La ubicación y oferta de Baradero, sin embargo difiere de las anteriores, por su posibilidad de acceder a las salidas de mayor profundidad, e ingreso al Río de la Plata, tanto hacia el Canal de Martín García, como por el Paraná de las Palmas al Canal Mitre.

De irse concretando este proyecto, presenta mejores capacidades que Nueva Palmira, dirigidas a un mismo objetivo: captar las cargas de una navegación fluvial, en su contacto con la recarga en buques de ultramar.

                   

 

Pero cuenta a su vez con una ventaja indisimulable: las cargas son de origen de la misma nacionalidad que el puerto, en un enorme porcentaje de los movimientos.

Es decir, para Baradero la preferencia de un nacionalismo en el empleo de cargas y servicios, está claramente establecido, como al decir de un economista, las negocios son propios, mientras que Nueva Palmira debe captar negocios que nacen ajenos, con origen fuera del país, para poder participar.

Las mejoras ofertas, consideramos, las pueden obtener y negociar aquellas empresas privadas que tengan interés, a diferencia de un Ente del Estado, con su pesada carga de burocracia y sin posibilidades de referencias ciertas en el conocimiento de un ambiente de mercado que guarda características especiales, como cada uno en su grupo de actividad.

 

Uruguay está solamente vinculado al tráfico del Paraná, mediante la oferta de servicios que pueda establecer el Puerto o terminales de Nueva Palmira, al momento último lugar de encuentro de la barcaza fluvial con el buque de ultramar.

No existen posibilidades de este tipo de encuentro en el resto de la costa de nuestro País, en costas de los Departamentos de Colonia y San José por falta de profundidad para buques de porte, y más al Este, por las características de navegación para barcazas que no lo hacen propicio.

Una futura posible nueva Terminal en Conchillas, no altera demasiado la ecuación de posibilidad de participación de interés, frente a una oferta como tiene el Proyecto Baradero.

Es necesario plantearse la necesidad y conveniencia de proseguir insistiendo con el dragado de Martín García, propiciando una salida favorable a las cargas del Paraná, y con un panorama incierto de captación de cargas de trasbordos provenientes de la cuenca de ese río, donde las jurisdicciones nos son ajenas.

Hasta el presente el mayor beneficiario de la inversión del Estado en la participación del costo del dragado del mencionado Canal, son terminales privadas.

Pero ello no concluye allí.

La gestión por el dragado en su comienzo, dejó como consecuencia que empresa radicada en Argentina, impusiera un peaje a toda la navegación por Canal Principal en el Río de la Plata, en una ecuación cuyo porcentaje del 75%, es aplicada sobre el tramo Río de la Plata y el 25% en el tramo del Paraná, o sea que la navegación por el Plata, que es la que nos interesa, en una forma u otra subvenciona a la navegación del Paraná.

Además los aportes son al 50%, es decir se apartan de la proporcionalidad de uso, ya sea en número de unidades, ya sea en tonelajes de carga, constituyendo un trato abusivo, tratando igual a cosas desiguales.

Parece clara la necesidad de revisar sesudamente la participación de Uruguay en el tema, en relación directa a lo previsto en el texto del Tratado del Río de la Plata de 1973, desvirtuado desde el inicio de esta operación mal nacida y peor recompuesta en las Notas Reversales de 1997.

La presencia de un Corredor de Aguas Seguras, en aguas del Plata y Océano Atlántico, previas a la boca de inicio de navegación por Canal del Río, presentan una nueva etapa de acuerdos con nuestros vecinos, oportunidad de recomponer compromisos tan innecesarios como perjudiciales para nuestros intereses en el uso de las vías navegables y servicios portuarios, que redundan además en la desaparición de la bandera nacional en unidades de transporte de carga.

 

Por YEF

Otra opinión acerca del "calentamiento" : La Antártida se enfría y los verdes se calientan

Publicado en http://www.uruguayinforme.com( por Gorka Echevarría Zubeldia

Stephen Schneider, profesor de Biología en Stanford, señalaba en 1992 que “hay una tendencia hacia el enfriamiento global, quizá cercana a una pequeña era glacial”, y parece que entonces se estaba acercando un poco más a la verdad de lo que está haciendo actualmente al defender todo lo contrario.

Dave Foreman, fundador de Earth First! un grupo ecologista radical, por su parte, empuñando la espada del enfriamiento decía en 1993 que “Una nueva época glaciar está a punto de llegar y yo la recibo como un cambio necesario. No encuentro solución alguna a la destrucción de la tierra que no pase por una drástica reducción de la población humana”. Actualmente es de los que daría su alma por el Protocolo de Kyoto pero no por el género humano.

La verdad es que este artículo es un réquiem a los pobres ecologistas, que tanto tiempo (?) llevan advirtiendo que el planeta se calienta, cuando en realidad ahora se sabe que la Antártida se enfría.
El estudio de la National Science Foundation's McMurdo Dry Valleys Long-term Ecological Research demuestra cómo, entre 1986 y el año 2000, el enfriamiento ha sido de 1,23 grados Fahrenheit.
Tampoco es de extrañar que los modelos climáticos en que se apoyan el Proyecto de Kyoto y los ecologistas en general sólo tuvieran en cuenta una península del Antártico cuando algunos de los más “brillantes ecologistas” dicen cosas como estas: “Es necesario implementar un tratado climático a escala global incluso si no hay evidencia científica que apoye el efecto invernadero” (Richard Benedick presidente del National Institute for the Environment).

Conviene recordar que las conclusiones de los modelos climáticos señalaban que las regiones polares serían las primeras en sufrir el calentamiento de la tierra por el incremento de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero. Sin embargo, está sucediendo lo contrario.

Tal y como Richard Lindzen ha apuntado en la revista Geophysical Research Letters de 26 de Junio de 2002: “los datos obtenidos de mediciones de la superficie de la tierra sugieren la existencia de una calentamiento de alrededor de 0,25 grados centígrados mientras que los satélites demuestran que no ha habido incremento significativo alguno”

Desconfíen de los apocalípticos... se equivocan tanto!.

Fuente: Libertad Digital

Ver más información y dejar comentarios en: http://antarticos.blogspot.com/2007/01/otra-opinin-acerca-del-calentamiento.html 

 

Nuestro mar territorial

 

ESCRIBE: Jorge Pozzi (Diputado Nuevo Espacio)     

 

Nuestro país lleva el camino, en poco tiempo, de concretar el hecho de tener más territorio marítimo que el territorio terrestre que hoy posee. En efecto, una vez culminados los estudios que se vienen desarrollando, el territorio total de Uruguay estaría compuesto el 60% de agua y el 40% de tierra.

 

Esto genera para nuestro país oportunidades y también desafíos muy importantes. Hemos sido un país que ha vivido permanentemente de espaldas al mar, aun estando rodeado del mismo por prácticamente todas nuestras fronteras y poseer internamente un sistema fluvial que fue en otra época bastamente utilizado.

 

Sin duda que, al poseer más mar territorial, las oportunidades de desarrollo económico que al país se le presentan con la explotación del mismo son realmente muy importantes. Pero para poder llevar adelante estos propósitos, se debe contar primero que nada con la posibilidad de ejercer soberanía efectiva sobre el mismo. Todo país, toda sociedad comercial de cualquier tipo, toda persona física o jurídica, si quiere ser dueña de algo tiene que poder ejercer soberanía sobre ese algo.

 

Entonces, Uruguay si quiere ejercer soberanía sobre nuestro mar territorial, necesita tener una Armada Nacional con la fuerza y los recursos necesarios para esa tarea. En nuestra opinión, hoy nuestra Armada cumple con los recursos que tiene, una tarea más que encomiable.

 

Alguna de las dificultades que enfrenta, tales como escasez de combustibles, una flota con barcos de muy diferentes orígenes, para algunos de los cuales es difícil conseguir repuestos, el entrenamiento de los oficiales que a causa de lo antedicho se dificulta y se retrasa, marcan un camino que hace cada vez más dificultosa la tarea que se le asigna. Es necesario entonces encarar el tema de la defensa de nuestro mar territorial con la seriedad que merece.

 

Se lo puede ver esto solo como un gasto o también como una inversión, cuánto se ganaría si se pudiera detener la pesca ilegal por parte de los extranjeros, o poder parar totalmente el contrabando o el ingreso de drogas, esto es lo que da para pensar si algunos gastos que se hagan no tienen un buen retorno. Estas son algunas de las cosas que debemos discutir como una parte de poner el país de cara al mar.

 

Uruguay se benefició con piquetes y cortes de ruta

Opinión vertida por el ex viceministro de Turismo Jorge Azar Gómez

 

El mundo moderno ha visto con cierto asombro, sin duda, en los últimos tiempos, una sensible reducción de los espacios y una mejor comunicación entre las diversas sociedades que lo componen.
El fenómeno del turismo, de la comunicación social directa, el trasvasamiento del conocimiento interpersonal, son los motores que, a mi juicio, han hecho caer las barreras geográficas y nos están uniendo en la diversidad de cada pueblo e individuo.

Entre Uruguay y Argentina insólitamente se da lo contrario, la diversidad de opinión y de conceptos nos ha dividido y ha levantado, en Argentina, murallas y barreras humanas que impiden la libre circulación de individuos y bienes entre los dos países.
Cambio favorable en el turismo
También insólitamente el levantamiento de estas murallas humanas, ha significado para Uruguay un cambio favorable en el turismo; ha significado un cambio de cantidad de turistas por calidad de turistas, y ha elevado el nivel del poder adquisitivo de nuestros visitantes en esta temporada.
Los piquetes y las murallas levantadas en Argentina han logrado lo que éste y anteriores gobiernos no pudieron concretar ni elaborar: una política que lo favoreciera, o sea apuntar a la calidad de los turistas y no a la cantidad. En pocas palabras que vengan los que tienen que venir.
Hoy tenemos en nuestras playas y en nuestros centros turísticos un nivel superior de consumo por turista, pues los bloqueos han logrado elevar la calidad de los turistas. Uruguay ha salido beneficiado con este aislamiento impuesto por los piqueteros y la pasividad del gobierno argentino.
Hoy podemos afirmar que el turismo internacional y no rioplatense es el motor de este cambio, merced a que es a través del mismo que nuestros balnearios y principalmente Punta del Este se ven beneficiados con un desarrollo pleno de los servicios turísticos.
El Ministerio de Turismo debe programar una estrategia para ampliar este "nuevo mundo"

Es sobre la base de esta realidad, que he propuesto en diversos artículos, que el Ministerio de Turismo debe programar tempranamente una estrategia que permita continuar y ampliar este “nuevo mundo” que se abrió para la actividad turística, promoviendo durante todo el año, nuestros centros turísticos en plazas estables y serias, que permitan como en este año, levantar el poder adquisitivo de los veraneantes y de los turistas de todo el año.
Tal cual esta planteada la industria turística, que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo y promueve riquezas junto al conocimiento del hombre por el hombre, tiene todavía una vasta área a desarrollar.
Conjuntamente en Uruguay debemos avanzar en hacer que el tiempo de ocio del que trabaja, se aplique al descanso con la familia, pero ese tiempo de ocio, se debe hacer coincidir con el aprovechamiento de toda la infraestructura instalada que tiene el país, y que ahora, por falta de iniciativa, permanece ociosa también durante mas de la mitad del año, cuando no todo el año.
Uruguay debe aprovechar bloqueo argentino y decir basta a improvisar y manejos zafrales
Teniendo en cuenta el estado de emergencia en la industria turística toda, y que con los sistemas convencionales aplicados hasta ahora por el Ministerio de Turismo y el sector privado en acuerdo, no se ha logrado desde varios años atrás captar el mínimo de turistas exigibles para mantener el sistema turístico, por lo que se fracasó en la forma y en el mensaje para la captación de turistas, tanto en lo que a cantidad y calidad se refiere, el Uruguay por lo tanto desde hoy y sin más pérdida de tiempo, y aprovechando el beneficio que nos está dejando el bloqueo de Argentina, debe aplicarse a promover la acción del sector privado en este sentido.
Se debe estructurar la operativa general del tema para avanzar por el camino de las realizaciones, conscientes del significado que tiene para todos los niveles de la población y para el resurgimiento de la industria turística de la cual depende el bienestar de gran parte de la población, por lo cual se debe decir basta a la improvisación y a los manejos zafrales de tan importante sector.
Jorge Azar Gómez
Ex - Vice Ministro de Turismo

 

Montevideo puerto libre: una condición esencial

En momentos en que la mayor parte de la atención es acaparada por episodios tan insólitos y graves como el conflicto con la Argentina a causa de las plantas de celulosa, no hay que descuidarse respecto de otros asuntos que hacen a la viabilidad del Uruguay.

 

Uno de ellos es el puerto de Montevideo. Demás está explicar la importancia que éste tiene para nuestro país, del momento en que el mismo es parte esencial de nuestra razón de ser como nación independiente. Pero su funcionamiento no siempre ha sido lo dinámico y eficiente que debiera, aunque desde que se votó la ley de puertos en el año 1992, bajo la presidencia de Lacalle, se agilizó la operativa y, en consecuencia, la actividad portuaria creció notoriamente. Su aumento entre un 30% y 40% es una clara demostración del beneficio que provocó la nueva normativa y el establecimiento de la figura de "puerto libre".

 

 

Algo primordial para que el puerto montevideano trabaje a buen ritmo, ya que el volumen del comercio exterior uruguayo es muy pequeño. Así es que en la actualidad, el 53% del movimiento es de contenedores en tránsito. Se trata de una realidad tan evidente y que no merecería ninguna discusión, al menos dentro de fronteras. Sin embargo, sobre nuestra actualidad portuaria se asoman dos serios peligros.

 

Uno de extramuros, es el proyectado Código Aduanero del Mercosur, como bien lo advirtieran hace unos días los panelistas del seminario organizado por gente del sector. El Centro de Navegación y la Asociación de Derecho Marítimo lanzaron, ambos, el alerta sobre una propuesta de nuestros vecinos mayores, en este caso originada en Argentina, que atenta directamente contra el modus operandi de nuestro puerto. Pero esta iniciativa no sería lo más grave que se presenta en el panorama, ya que el redactor del proyecto, aparentemente entró en razones, luego de profundas conversaciones con compatriotas especializados en el tema . Una vez dejados de lado los temores y la confusión entre los conceptos de puerto franco, zona franca y lo permitido en cada uno de ellos. Aclarado que en el puerto libre están autorizadas solo tareas de logística y no de industrialización, como en las zonas francas, felizmente se mostraron proclives a darle una nueva redacción a la propuesta.

 

Lo más preocupante, entonces, es que el enemigo, el que pretende hacer cambios que serían sin ninguna duda letales para el desenvolvimiento de un puerto que se ha tonificado a ojos vista; que da trabajo a mucha mayor cantidad de gente ofreciendo diversos servicios relacionados con el movimiento de los contenedores y las mercancías en tránsito, proviene, según se ha sabido, de nuestro propio interior.

 

Calladamente, la Dirección Nacional de Aduanas, dirigida por el Sr. Salvo, esta abocada a la elaboración de un proyecto de ley bajo premisas que suenan muy vendedoras, como las de hacer más "transparente" el funcionamiento, pero que atentan directamente contra el puerto libre y contra el aeropuerto libre internacional de Carrasco. Por intereses sectarios, con el afán de ser los grandes fiscalizadores, en la supuesta creencia de que recaudarán más, de que habrá más dinero para el Estado y, por qué no, para los funcionarios de la DNA. Haciéndoles a la vez el juego a la Argentina y el Brasil que no tienen puertos libres -por el lobby de ciertos sectores y el hecho de que tienen altos flujos comerciales-, lo que proponen es volver a las trabas, a las dificultades, convertirse en supuestos gendarmes del tránsito hacia otros puntos.

 

Algo que de hacerse realidad, inevitablemente desalentará el movimiento de mercaderías que permanecen dentro del área portuaria y que, seguramente, redundará en un daño de proporciones a nuestra economía. Aspecto éste, bien entendido en el Ministerio de Economía y que hasta ya lo tenía Lavalleja. En 1829 dictó un decreto para incentivar el tráfico desde y hacia los puertos argentinos, a fin de que Montevideo se convirtiera en un punto importante por su movimiento comercial.

 

Nuestro estatuto de puerto libre implica la libre circulación de mercaderías, no se exigen autorizaciones, trámites formales, ni restricciones, ni limitaciones. Uruguay se presta para el desarrollo de la venta de servicios, y entre ellos se cuentan los puertos libres y las zonas francas. Medidas opuestas a esta estrategia, sería hacerle perder las potencialidades y ventajas de su posición geopolítica.

 

Fuente: El País Digital

Fecha 18/12/06  

 

Descalabro portuario si aprueban el Código Aduanero Mercosur

Un hecho. Argentina y Brasil no quieren Puerto Libre

Con motivo de la renovación de sus autoridades y el desarrollo de un ambicioso programa de actividades de divulgación jurídica y análisis de temas que preocupan hoy al país, la Asociación Uruguaya de Derecho Marítimo ofreció esta pasada semana para sus asociados, una conferencia a cargo del experto aduanero Dr. Ariosto J. González que en una disertación de cuidadosa ponderación y discreción, explicó las principales y gravísimas aristas del Código Aduanero del Mercosur que ahora se está estudiando y que de hecho representa a todas luces un fuerte golpe contra el Tránsito y contra la tradicional aspiración de Uruguay de convertir a sus puertos en Centros de distribución de cargas que todos conocemos como puertos "hub". Fue conclusión unánime de los juristas presentes luego de un minucioso análisis la conveniencia de negar su aprobación y que Uruguay replantee sus intereses negociando más enérgicamente.  

Abundando en detalles dijeron: "Establece una definición de enclave Aduanero que está en abierta contradicción de nuestros intereses. En el número 2 del Artículo 3 se estatuyen los ámbitos excluidos del territorio aduanero, pero no excluye los puertos libres, los recintos aduanero-portuarios y los aeroportuarios. Para mantener los institutos aduaneros del derecho uruguayo- como son las zonas francas, los puertos y aeropuertos libres- habría que darle una nueva redacción a esta norma del CAM que le da un golpe mortal y la partida de defunción a esos institutos aduaneros.

Si no se incluye y respetan las figuras de Puertos Libres, de Zonas Francas Industriales en el país, el mismo no debe aprobar el CAM.

Los Puertos Libres son la culminación de políticas de fomento y respeto del Tránsito. Su desaparición nos desarticula y nos coloca en manos de nuestros vecinos poderosos. La soberanía nacional y nuestra historia y tradición nos obligan a mantener nuestra independencia y aprovechar al máximo nuestra privilegiada situación geopolítica". Esta es una síntesis de la opinión generalizada de los juristas asistentes y en cuya reunión participamos por cortesía de la Asociación de Derecho Marítimo

Fuente: Redanp

Fecha: 20/11/06

UNA VISION POLITICA DE  NUESTRO “DESTINO MARITIMO”

ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO (*) Hablar de nuestros intereses marítimos es manejar un concepto abarcativo. Incluye lo fluvial, lo lacustre y los aspectos sociales, políticos, científicos y económicos. Las costas, los puertos, los canales, la Antártida, etcétera. Veamos rápidamente: El rey de España señalando hace siglos la bahía de Montevideo marcó sin quererlo el nacimiento de una patria. La "manzana de la discordia" no se redujo nunca a la ciudad de Colonia. El conflicto interminable fue, además, por estos territorios ubicados en una esquina vital y por eso "peligrosa" del mundo.

Montevideo fue el más grande bastión marítimo del Imperio Español en el Atlántico Sur, una marca fronteriza entre imperios y una formidable guarnición militar. La puerta de un estuario que da entrada a una vastísima cuenca fluvial que se interna por miles de kilómetros en el continente. Inglaterra quiso, a sangre y fuego, con altísimos costos, poseer esa llave y, cuando Artigas con su pueblo se alzó en armas, tuvo que fundar, además de un ejército, una Armada, y librar patentes de corso que hicieron flamear nuestra bandera en todos los mares. La famosa carta a Bolívar es pidiéndole apoyo para eso. La llamada Guerra Grande mostró por nuestros mares y ríos a las más poderosas flotas del mundo injiriéndose militarmente en nuestros asuntos, bloqueando estos puertos y abriendo a cañonazos la navegación del Paraná a pesar del heroísmo de Lucio Mansilla. No muchos años después, una poderosa flota brasileña fondeó ante Paysandú para no dejar allí piedra sobre piedra: ello era necesario, imprescindible y previo a la Guerra del Paraguay. Sin Uruguay, la Triple Alianza auspiciada por Inglaterra no hubiera podido invadir aquel país. Montevideo fue nuevamente una gran base naval y un emporio logístico (bélico y comercial) de entrada y salida. Entrando al siglo XX, su Primera Guerra Mundial, aparentemente tan lejana, libró en la zona la llamada Batalla de las Malvinas entre alemanes y británicos muriendo en ella quien pocos años después daría nombre a un acorazado alemán hundido frente a nuestras playas en la primera batalla naval de la II Guerra Mundial. Pocos meses después, en jornada parlamentaria memorable, el senador Luis Alberto de Herrera interpela al ministro Guani denunciando e impidiendo la inminente instalación de una base aeronaval de los Estados Unidos en Laguna del Sauce. Recientemente recibimos en la Comisión de Defensa del Senado la visita de integrantes de la Comisión de Defensa de la Cámara de los Lores. Uno de ellos, joven militar en actividad destacado por esos días en Afganistán... Nos preguntaron para qué necesitaba tener FFAA el Uruguay. Dijimos entre otras cosas, que para ser neutrales. Porque nadie en el mundo cree en países neutrales que no tengan la capacidad militar de serlo. Y en segundo lugar porque estamos en un lugar peligroso del planeta según la Historia nos enseña, incluyendo en esas enseñanzas la tan reciente, cercana y conocida por ellos Guerra de las Malvinas. Hace poco recibimos en nuestro despacho a un estadounidense de origen japonés. Su abuelo inmigrante estuvo preso en los EEUU durante una guerra, su padre fue traductor de Mcarthur en otra guerra y ahora él es profesor universitario, urbanista especializado en "clusters". Estaba estudiando Montevideo con sus alumnos. Dijo que suponía que en Uruguay había o debía haber "clusters" vinculados a la industria de la carne y a la industria láctea pero que estaba seguro de que ya había de hecho uno que vio apenas llegó: el "cluster" portuario de Montevideo. En realidad: el que debía haber porque rompía los ojos. Las instalaciones de ese puerto deberían, dijo señalando por la ventana los jardines del Palacio Legislativo, llegar por lo menos hasta acá. Pero también dijo que en su vida había visto una cebra peatonal sobre la ancha avenida de acceso al puerto y menos a un peatón cruzándola tomando mate mientras los camiones esperaban... Y mucho menos una autopista cortando por la mitad al puerto y separándolo del ferrocarril. ¿Cómo puede ser que estudiantes y profesores recién llegados desde una lejana universidad vean lo que nosotros miramos pero no vemos? Sencillamente porque desde hace demasiados años le hemos dado la espalda al mar. Hasta la Intendencia Municipal de Montevideo apoyó el Plan Fénix olvidando que Montevideo es en primerísimo lugar un puerto. Nos lo recuerdan varios faros iluminando desde nuestra niñez las noches; uno de ellos lo llevamos en el Escudo Nacional. Nos lo recuerdan los cada vez más numerosos y grandes barcos estacionados en el horizonte. Pero no actuamos en consecuencia. En enero tuvimos el honor de ser recibidos en Vigo por la Cooperativa de Armadores de Pesca. Conocen nuestro puerto, sus canales, sus accesos, sus diques, sus muelles y depósitos mejor que quien habla. Nos dejaron una frase retumbando en el pecho: "Os ha quedado chico el puerto": ¡lo dicen nuestros "clientes"! Y por ahí andan ciertos inversores interesados en nuestra profundidad natural de 20 metros tan cercana a la costa en el este, y por ahí están nuestros canales en situación crítica, y Nueva Palmira expandiéndose, y los puentes internacionales cada poco bloqueados... Como se ve, entrando al tema, apenas hemos salido del puerto y andado por algunos ríos: nos quedan todos los demás ríos y los lagos, la mar nuestra que pronto llegará como a setecientos quilómetros rumbo al horizonte. Toda la mar restante. Y la Antártida. Por no hablar de otros litorales, observemos que nuestros balcones al mar son municipalmente hablando Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha. No hubo en ellos, tampoco hay aunque vamos a tratar que haya, políticas municipales referidas al mar salvo algunas de carácter turístico. Desgraciadamente parece que el mar es apenas de uso veraniego y para bañarse. Pensemos solamente, por poner un solo y modesto ejemplo, en los pescadores artesanales. Le dimos la espalda al mar. Destruimos la marina mercante de ultramar incluyendo la petrolera. La fluvial y la de cabotaje. Los diques y astilleros languidecen o están muertos como la industria pesquera en tierra salvo honrosas excepciones. La Armada no ha escapado de esos golpes. Pero no se puede tapar el cielo mirando para otro lado. El cielo y la mar seguirán allí: imponentes. Se trata de nuestro Departamento número veinte. El más grande. Tanto que pronto cubrirá más espacio en el planeta que los otros diecinueve juntos. Nos une, como un camino, a la Antártida y al Atlántico Sur donde el futuro nos espera; a las costas de Africa que son nuestros países vecinos olvidados; a las de Brasil y de Argentina; al Estrecho de Magallanes y por él al Pacífico; al Pacífico también por nuestros puertos actuales y futuros con sus nervaduras carreteras, ferroviarias, aéreas y fluviales; nos mete corazón adentro del continente y, en fin, con nuestra flota pesquera y la segurísima mercante que el destino nos depara, nos une con todo el mundo. Porque somos un país marítimo. Es apremiante el mandato de la geografía, la historia y el futuro. Andaremos por la vida con un remo al hombro... Ahorramos detallar la interminable lista de tesoros que ese vasto espacio guarda para nosotros: animales, vegetales y minerales. Acuáticos, subacuáticos y subterráneos. Genéticos, científicos y culturales. Extractivos, industriales y de servicios... Por los caminos del mar y desde el mismo mar; por los ríos y en los lagos y desde ellos, nos viene y vendrá la energía incluyendo la eólica y la de las olas. Necesitamos una Política Marítima de Estado. Que traspase gobiernos y partidos. Que sea una empresa nacional. Necesitamos un Ministerio Marítimo y, mientras tanto, un organismo que coordine y ejecute esas actividades. Que una las fuerzas ya disponibles y desarrolle la potencial disponible haciéndola realidad. Que incluya varias universidades marítimas y aunque siempre hemos criticado que haya tantos abogados, ahora abogamos porque los haya pero expertos en Derecho Marítimo Internacional (hay muy pocos). Que vitalice nuestras flotas, sus diques y astilleros comenzando urgentemente por la petrolera y ahora también la gasera. Que impulse y apoye la industria y los servicios vinculados. Somos optimistas: hemos recorrido el país muchas veces realizando actividades grandes y chicas y podido ver, con sorpresa, en los rincones más perdidos y más alejados de la costa, entre la multitudinaria gente humilde, una muy extraña curiosidad sobre estos asuntos. Porque no dejaba de ser extravagante a primera vista hablar de estas cosas por ejemplo en Isla Mala o en Noblía. Duerme en nuestra gente un raro interés que despierta en ella una lluvia de preguntas. Se ve que en el alma de este pueblo, a pesar de todo, hay una profunda añoranza del mar que le dio origen. Tenemos que cambiar el mapa mutilado: enseñarle a nuestros hijos y nietos y al mundo, el Uruguay completo. Que incluya la patria de agua. Ahora que hay debate sobre educación bueno sería corregirlo. * (*) Senador nacional

Fuente: Diario “La Republica” – Montevideo –

Fecha: 14/11/06

 

                     CANALES, DRAGADO, TRATADO Y ESTATUTO

 

Tanto el Tratado del Río de la Plata, como el Estatuto del Río Uruguay, tienen previsiones acordadas para los diferentes ingredientes del sistema.

En ambos casos, se acuerda que el derecho de uso del Canal Principal, el del Plata y su continuación en el del Río Uruguay, en forma irrestricta entre ambos, en todo tiempo y circunstancia.

Para el mantenimiento y uso del Canal, se establece la “Administración” por tramos de los Canales de ambos ríos, en el espíritu que dicha “Administración” refiere únicamente a lo relativo a la “navegación”.

Para referencia de ello, es muy clara la redacción del Art. 10 del TRPFM (tratado del Plata y Su Frente Marítimo), que establece: “Las Partes tienen derecho al uso en igualdad de condiciones y bajo cualquier circunstancia, de todos los canales situados en aguas de uso común”. En aguas de uso común , está ubicado, precisamente, el Canal Principal de Navegación, único canal que permite el tránsito en todo el Río de la Plata y Río Uruguay, para buques de porte.

Hasta aquí lo dicho y el espíritu del Tratado. Sólo aplicación de disposiciones o reglamentos desde la “Administración” para hechos derivados de la propia navegación, que afecten el uso del canal o sus instalaciones (señalamiento, boyas, ect.)

Especialmente en el Río de la Plata, estos criterios, nacidos de una negociación que superó el desencuentro de 150 años, que terminó en el respeto, comprensión y fraternal solución para ambas Partes, en principios de la década de 1990, empezaron a ser afectados por hechos que a la fecha preocupan y son parte de controversias.

Complementando, los alcances de “Administración”, se establece que la ejercerá aquel que mantenga o construya el tramo de Canal de referencia.

Cierto es que el mantenimiento del Canal en su mayor Parte, fue realizada por Argentina, y por tanto la Administración era lógico que cayera en su responsabilidad. Además es quién necesita imprescindiblemente del uso de Canal, para acceder a sus principales puertos, con el resultado de la importancia del transporte por agua, desde allí y hacia allí.

En aquellos años, Argentina terciariza el mantenimiento y dragado del Canal Principal del Plata, mediante la concesión de la obra a empresa de origen de tercer estado. La figura de “quien mantiene el Canal”, desaparece sustituida por un mantenimiento ajeno a su economía propia. Era momento entonces de una participación igualitaria en la relación de ambas Partes con el concesionario.

Sin embargo, la Argentina lo hizo en forma inconsulta y unilateral. De ello aparece la figura del “peaje”, aplicable a todo buque mayor de 15 pies de calado que utilice el Canal, sin distinción si su salida o destino, era de territorio uruguayo.

Pero aún más, la unidad de peaje, se establecía desde Rosario de Santa Fe, (400 kilómetros aguas arriba por el Paraná) hasta el Pontón de Recalada, en ese entonces unas 15 millas al Sur de Montevideo. De esa Unidad, el tránsito del Plata, abonaba el 75% del valor y el 25% el del Paraná. Deducción simple, el tránsito del Plata subvenciona al del Paraná, política argentina, en la cual se involucra inconsulta e inapropiadamente a Uruguay.

Segunda circunstancia. El valor del peaje se establece mediante parámetros de cálculo derivados de factores económicos argentinos, pero se aplica por igual al tránsito de nuestro interés.

Decíamos entonces, que el principio del mencionado art. 10 había sido unilateralmente alterado, pues el costo de un tránsito, afecta directamente el derecho al uso del Canal.

En mayo de 1997, dos Notas Reversales, amplían las cosas.

Dice la Nota Reversal del 13 de mayo del 97, que conforme a lo dispuesto en la Nota del 10 de Junio de 1994 (por dragado de Martín García), se establece un régimen jurisdiccional, con jurisdicciones y competencias plenas, en sectores del Canal Principal, que luego se alarga en una segunda Nota, corriendo la ubicación del Pontón Recalada, desde el Sur de Montevideo, hasta el Pasaje entre Isla de Flores y la Cabecera Norte del Banco Inglés, paso fundamental del ingreso del mayor tráfico de y hacia el Plata.

Esa concepción de Jurisdicción con competencia plena, desdibuja, altera, falsea, la propia letra y espíritu del Tratado, de iguales condiciones, de iguales derechos, sin imposiciones, respetando únicamente la potestad SOLO sobre hechos que afecten el uso del Canal o sus instalaciones.

                                                                         YEF

 

 

EL MAR NUESTRO TERRITORIO OLVIDADO II

 

Por el Lic. Luis Mario BATALLES

Columnista de OPINIONES DE VANGUARDIA

UNO DE LOS IMPACTOS POTENCIALES MÁS SIGNIFICATIVOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO ES EL AUMENTO EN EL NIVEL MEDIO DEL MAR Y EL INCREMENTO DE LAS MAREAS DE TORMENTA ASOCIADAS CON EL CAMBIO CLIMÁTICO. LAS EVALUACIONES DE VULNERABILIDAD AL CAMBIO CLIMÁTICO REALIZADAS AL PRESENTE COINCIDEN EN LA PREOCUPACIÓN QUE EL TEMA DESPIERTA Y LA AMENAZA QUE IMPLICA PARA LOS RECURSOS COSTEROS DEL MUNDO.

A MEDIDA QUE LAS TEMPERATURAS GLOBALES CONTINÚAN INCREMENTÁNDOSE, COMO OCURRIÓ EN EL SIGLO PASADO, SE ESPERA UNA ACELERACIÓN EN EL AUMENTO DEL NIVEL MEDIO DEL MAR DEBIDO AL AUMENTO DE LA TEMPERATURA DEL AGUA EN LAS CAPAS SUPERIORES DE LOS OCÉANOS Y MARES Y AL DERRETIMIENTO DE LOS GLACIARES Y CASQUETES POLARES.

SEGÚN DATOS DEL ÚLTIMO CENSO POBLACIONAL REALIZADO EN EL PAÍS (INE, 2005), URUGUAY CUENTA CON 3.241.003 HABITANTES. ASIMISMO, EL PAÍS SE CARACTERIZA POR UN ALTO GRADO DE URBANIZACIÓN, YA QUE EL 91% DE SUS HABITANTES SE CONCENTRA EN ÁREAS URBANAS.

URUGUAY, BASA SU ECONOMÍA FUNDAMENTALMENTE EN EL USO DE RECURSOS NATURALES, POR LO CUAL, SU VULNERABILIDAD A LOS CAMBIOS AMBIENTALES ES IMPORTANTE Y POSIBLEMENTE ENFRENTE SERIOS PROBLEMAS EN EL LOGRO DE UN DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL SÓLIDO DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL MEDIO AMBIENTE Y LA SUSTENTABILIDAD. CIERTOS FACTORES GEOGRÁFICOS O DE UBICACIÓN, CONTRIBUYEN A CONDICIONAR ESE GRADO DE VULNERABILIDAD.

PARTE DEL PAÍS ESTÁ LOCALIZADO SOBRE EL RÍO DE LA PLATA - UN SISTEMA DE GRAN VARIABILIDAD NATURAL - AGUAS ABAJO DE SU EXTENSA CUENCA, RECIBE EL IMPACTO DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN DIVERSAS PARTES DE LA MISMA. ASIMISMO, ESTÁ SUJETO A LOS EFECTOS DE LAS COMPLEJAS INTERACCIONES OCÉANO-TIERRA-ATMÓSFERA EN EL ATLÁNTICO SUD OCCIDENTAL, DONDE DESEMBOCA EL RÍO DE LA PLATA Y CONFLUYEN LAS CORRIENTES DE MALVINAS Y BRASIL, LO QUE CONTRIBUYE A SU MARCADA VARIABILIDAD NATURAL. EL MANEJO DE SUS RECURSOS NATURALES ES, POR LO TANTO, UN ASPECTO CRÍTICO PARA SU DESARROLLO.

SEGÚN OECD (2004), URUGUAY ESTÁ ALTAMENTE EXPUESTO A EVENTOS CLIMÁTICOS. LA MAYOR PARTE DE SUS RIESGOS ACTUALES SON DE ORIGEN CLIMÁTICO. UNA PARTE IMPORTANTE DE SU ECONOMÍA NACIONAL DEPENDE --DIRECTA O INDIRECTAMENTE-- DE LOS RECURSOS NATURALES. LOS RECURSOS COSTEROS SON PARTICULARMENTE VULNERABLES A LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO A TRAVÉS DEL AUMENTO EN EL NIVEL MEDIO DEL MAR Y LAS CRECIDAS DE TORMENTA QUE DIRECTAMENTE AFECTAN LA COSTA, LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS Y LA CRÍTICA ACTIVIDAD ECONÓMICA QUE SE DESARROLLA EN LA REGIÓN COSTERA.

A LO LARGO DE LA ZONA COSTERA SE ASIENTA UN IMPORTANTE NÚMERO DE CENTROS URBANOS, INCLUYENDO LA CAPITAL, Y APROXIMADAMENTE EL 70% DE LA POBLACIÓN DEL PAÍS. EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTEVIDEO, REPRESENTADA POR LA PROPIA CIUDAD DE MONTEVIDEO Y LOS DEPARTAMENTOS DE CANELONES Y SAN JOSÉ, CONCENTRA EL MAYOR VOLUMEN DE ESA POBLACIÓN.

LA ZONA COSTERA URUGUAYA JUEGA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA ECONOMÍA NACIONAL. UNA PROPORCIÓN SUSTANCIAL DEL PRODUCTO BRUTO INTERNO (PBI) DEL PAÍS (77.6%) SE GENERA Y DEPENDE DE LAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN LOS DEPARTAMENTOS COSTEROS1. LAS PRINCIPALES ACTIVIDADES ECONÓMICAS DEPENDIENTES DE LA ZONA COSTERA SE RELACIONAN CON EL TURISMO NACIONAL E INTERNACIONAL, LA PESCA INDUSTRIAL Y ARTESANAL, LA CONSTRUCCIÓN CON FINES RESIDENCIALES Y COMERCIALES, LA NAVEGACIÓN Y LOS SERVICIOS PORTUARIOS.

EL TURISMO ES, NOTORIAMENTE, LA ACTIVIDAD COSTERA QUE GENERA MAYORES INGRESOS AL PAÍS. LA PRESENCIA DE URUGUAY COMO DESTINO TURÍSTICO MUESTRA UNA IMAGEN SUMAMENTE LIGADA A LA OFERTA DE LA COSTA. CADA AÑO, LOS BALNEARIOS DE LA COSTA URUGUAYA ATRAEN A CIENTOS DE MILES DE VISITANTES DE LA REGIÓN Y DE OTRAS PARTES DEL MUNDO. EN EL AÑO 2001, INGRESARON AL PAÍS UN TOTAL DE 2.136.446 TURISTAS, DE LOS CUALES CASI EL 70% SE DIRIGIÓ A LAS ÁREAS COSTERAS.

EL AUMENTO DEL NIVEL MEDIO DEL MAR EN URUGUAY TENDRÁ UN AMPLIO RANGO DE IMPACTOS DEBIDO A LA BAJA LÍNEA DE COSTA DEL PAÍS. LOS IMPACTOS DIRECTOS INCLUYEN EROSIÓN DE LA COSTA CON PÉRDIDA DE ÁREAS DE PLAYA, RIESGO DE INUNDACIONES, INTRUSIÓN DE LA CUÑA SALINA EN LAS AGUAS SUPERFICIALES Y SUBTERRÁNEAS CON LA CONSECUENTE PERDIDA DE LOS POZOS DE AGUA DULCE MUY UTILIZADOS EN LA COSTA OESTE DEL RIÓ DE LA PLATA PARA LA AGRICULTURA, ASÍ COMO, LA AFECTACIÓN DEL RÍO SANTA LUCÍA QUE ABASTECE DE AGUA POTABLE AL ÁREA DE MONTEVIDEO Y SUS ALREDEDORES.

EL AUMENTO EN LA PRECIPITACIÓN MEDIA EN LA REGIÓN DEL RIÓ DE LA PLATA CONTRIBUIRÁ TAMBIÉN A UN MAYOR ESCURRIMIENTO Y, EN CONSECUENCIA, POSIBLES ESCENARIOS DE CONTAMINACIÓN MARINA A PARTIR DE FUENTES TERRESTRES. EL DETERIORO O PÉRDIDA DE LAS PLAYAS ARENOSAS TENDRÁN CONSECUENCIAS VITALES EN EL INGRESO DE DIVISAS DERIVADO DE LA ACTIVIDAD TURÍSTICA Y OTRAS ACTIVIDADES DESARROLLADAS EN LA COSTA.

LOS IMPACTOS DEPENDEN NO SOLO DEL AUMENTO DEL NIVEL MEDIO DEL MAR, SINO TAMBIÉN DE FACTORES ANTROPOGÉNICOS TALES COMO EL USO Y MANEJO DEL SUELO. ESTOS IMPACTOS TIENEN UN NÚMERO DE IMPACTOS SOCIOECONÓMICOS ASOCIADOS TALES COMO PÉRDIDA DE INMUEBLES Y HABITAOS COSTEROS, RIESGO DE INUNDACIONES Y POTENCIAL PÉRDIDA DE VIDAS HUMANAS, DAÑO A LA INFRAESTRUCTURA COSTERA, PÉRDIDA DE RECURSOS NATURALES, SERVICIOS DE TURISMO, RECREACIÓN Y TRANSPORTE, Y, FINALMENTE, LA PÉRDIDA DE VALORES CULTURALES.

POR TANTO, DEBEMOS CONSIDERAR LA PLANIFICACIÓN DE NUESTRAS ACTIVIDADES FUTURAS, QUE NO SOLO PASAN POR MEJORAR NUESTRA INFRAESTRUCTURA Y LA HABILIDAD PARA ENFRENTAR Y REDUCIR LOS DAÑOS POTENCIALES DEL CAMBIO CLIMÁTICO, SINO EN PLANIFICAR UN MODELO DE PAÍS EN CONSONANCIA CON LOS CAMBIOS AMBIENTALES QUE SE ESTÁN DANDO EN LA REGIÓN.

 

Fuente: WWW.SCAVARELLI.COM. - URUGUAY

OPINIONES DE VANGUARDIA

Fecha: 06/10/06